El presidente del máximo tribunal expuso en el AmCham Summit 2026 y advirtió que sin previsibilidad judicial no hay inversiones sostenibles. En paralelo, crece la tensión interna con Rosenkrantz y Lorenzetti por la reforma del sistema de selección de jueces.
El presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Horacio Rosatti, reclamó este martes que los fallos del máximo tribunal tengan “acatamiento obligatorio” por parte de los tribunales inferiores del país, en el marco del AmCham Summit 2026, el encuentro anual de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina.
Seguridad jurídica como condición de inversión
Durante su exposición ante empresarios, Rosatti afirmó que la calidad institucional y la independencia del Poder Judicial son factores determinantes para el desarrollo económico. Con ese marco, planteó que el crecimiento ya no puede analizarse únicamente en términos de variables macroeconómicas tradicionales, sino también en función de la calidad institucional.
El magistrado advirtió que una decisión empresarial puede depender de múltiples factores jurídicos, que van desde la interpretación de un tratado bilateral hasta una tasa municipal o una regulación ambiental provincial, y que la falta de criterios uniformes puede derivar en incertidumbre.
“La seguridad jurídica es un concepto que todos defienden, pero no todos entienden de la misma manera”, señaló Rosatti, y remarcó que debe ser válida para el inversor y también para quien recibe la inversión.
La Corte argentina, diez veces más activa que la de EE.UU.
Rosatti destacó también la alta carga de trabajo del tribunal argentino en comparación con otros países: mientras la Corte Suprema de Estados Unidos analiza alrededor de cien casos al año, en Argentina se dictan unas 15.000 sentencias anuales.
El dato sirvió para evidenciar la sobrecarga estructural del tribunal y, al mismo tiempo, la magnitud de la demanda de resolución de conflictos en el país. En ese contexto, el magistrado insistió en que el cumplimiento efectivo de los fallos, junto con la independencia judicial, son pilares para construir “un país previsible y confiable”.
Tensión interna en la Corte por la reforma del Consejo
Las declaraciones de Rosatti ante empresarios se producen en un momento de creciente tensión dentro del propio máximo tribunal. Los jueces Carlos Rosenkrantz y Ricardo Lorenzetti, disconformes con el tratamiento que el Consejo de la Magistratura le dio a su proyecto para cambiar el sistema de selección de jueces, convocaron a los consejeros de las comisiones de Selección y Reglamentación para encuentros individuales, con el objetivo de que su borrador se apruebe sin modificaciones.
Rosatti no participará de esos encuentros. Según fuentes del Palacio de Tribunales, “fue informado, pero no participa”. De forma cada vez menos velada, sus colegas lo acusan de boicotear el proyecto.
El quiebre quedó en evidencia días atrás, cuando Rosatti realizó una visita sorpresiva al Consejo de la Magistratura mientras se debatía la propuesta firmada por Rosenkrantz y Lorenzetti, pero no por él. Allí sostuvo que la iniciativa sería enriquecida con otras voces y que el trabajo sería colectivo.
El proyecto no será aprobado “a libro cerrado”: el juez Alberto Lugones, presidente de la comisión de Reglamentación, lo dejó claro desde el inicio de la reunión conjunta.
