Murió Marcelo Araujo, la voz inconfundible del fútbol argentino

A las dos de la madrugada del lunes, en una habitación del Hospital Italiano de Buenos Aires, se apagó la voz más reconocible del fútbol argentino. Marcelo Araujo —cuyo verdadero nombre era Lázaro Jaime Zilberman— murió a los 78 años, dejando un silencio que difícilmente se va a llenar. Lo había anunciado su colega Elio Rossi en Radio La Red, con la voz quebrada: “Marcelo murió a las dos de la mañana, en el Hospital Italiano”.

En los últimos tiempos vivía retirado en Vicente López, provincia de Buenos Aires, lidiando con las secuelas que le había dejado el COVID-19: daños neurológicos, dificultades motoras, y la necesidad de una traqueotomía para respirar. Pese a eso, quienes lo visitaron cuentan que seguía siendo él. “Charlamos con él, nos invitó a comer”, recordó Rossi, que describió con dolor cómo la salud de su amigo se había vuelto cada vez más frágil desde la pandemia.

Nacido el 12 de junio de 1947 en Villa Crespo, Araujo entró a la televisión argentina por la puerta grande y nunca se fue. Desde 1989 y por más de dos décadas fue la voz de Fútbol de Primera, primero en ATC y luego en Canal 13, donde construyó junto a Enrique Macaya Márquez una de las duplas más queridas de la historia del periodismo deportivo nacional. Su estilo era todo lo contrario al relato formal y distante: era pasión pura, espontaneidad, calle. El tipo que gritaba los goles como si los estuviera viendo desde la popular.

Relató a la Selección en cuatro Mundiales: Italia 1990, Estados Unidos 1994, Francia 1998 y Corea-Japón 2002. Narró Copa Libertadores, Eliminatorias y clásicos que quedaron grabados en la memoria colectiva. El gol de Martín Palermo en un Superclásico, contado por él, es casi un bien cultural. Más tarde, fue figura central de Fútbol para Todos en la TV Pública, y también pasó por TyC Sports, Fox Sports y La Red.

La noticia sacudió al periodismo deportivo argentino de punta a punta. Fernando Niembro, Walter Nelson y Claudio Palma, entre otros, se apresuraron a despedirlo con palabras que siempre vuelven cuando se habla de Araujo: nobleza, generosidad, autenticidad. Fernando Pacini, otro de sus compañeros históricos, fue uno de los primeros en comunicar la noticia al aire: “Lamentablemente, a la madrugada llegó la noticia de la muerte de Marcelo”.

Según informaron personas cercanas a la familia, no habrá velorio. Los restos serán cremados en privado, tal como era su deseo. Así, en silencio y casi de madrugada, se fue el hombre que supo llenar de ruido y emoción las noches de fútbol de generaciones enteras de argentinos.

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