La producción argentina de biodiesel, en marcha atrás

«La industria de biodiesel en Argentina se encuentra ante una tormenta perfecta. La sequía ha impactado fuertemente la dinámica del sector durante este 2023, llevándola a operar con niveles de capacidad ociosa incluso mayores a los observados durante la pandemia. Sin embargo, esta coyuntura es un contratiempo más de un sector que ya acumula varios años de estancamiento».

Así lo indicaron los analistas de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) Matías Contardi, Guido D’Angelo, Emilce Terré y Julio Calzada en un informe reciente, en el que repasan el derrotero de ese sector en los últimos años.

Según explican, a comienzos de la década pasada, el vertiginoso avance del biodiesel sobre la estructura productiva argentina prometía grandes oportunidades para el desarrollo de la agroindustria regional. De hecho, desde el 2010 durante los primeros siete años la capacidad instalada creció a un ritmo promedio anual de un 12%, mientras que la producción hizo lo propio al 7% anual. Se llegaron a instalar a lo largo de todo el país 38 biorrefinerías, siendo la provincia de Santa Fe el núcleo principal, albergando más del 80% de la capacidad instalada, llegando a contabilizar una capacidad teórica de producción de 4,6 Mt a nivel nacional.

El abastecimiento al mercado interno, para cumplir con la tasa de corte obligatoria y el mercado externo han conformado los dos principales destinos del biodiesel argentino, con diversas proporciones dependiendo del año. El primero depende del nivel de tasa de corte obligatorio vigente en cada momento y la demanda de diésel sobre el cual se efectúa la mezcla; durante los trece años que van desde el 2010 hasta ahora, en promedio se comercializaron en concepto de ventas al corte alrededor de 850.000 tn cada año. Por su parte el mercado externo se vio atravesado por sanciones aduaneras y fallos internacionales que causaron la veda y reapertura de algunos mercados claves como el norteamericano y europeo, promediando durante la última década un volumen exportado de un millón de toneladas anualmente.

Sin embargo, a partir del año 2017 la industria ingresa en un sedero de estancamiento y retroceso, con recortes constantes en los niveles de producción y capacidad instalada. Hoy en día, la industria cuenta con 33 biorrefinerías y una capacidad de producción un 15% menor al nivel del año 2016. La producción mantuvo una desaceleración promedio anual de 10% durante los últimos siete años, y proyecta culminar el 2023 con 1 Mt menos de producción que durante el 2010, primer año en el cual entró efectivamente en vigencia la obligatoriedad de la tasa de corte de biocombustibles.

«Para consolidar esta caída al cierre de 2023 se espera llegar a niveles mínimos de producción, utilizando poco menos del 33% de la capacidad instalada en el país. Superando incluso el récord de bajos niveles durante el año de la pandemia. Hasta julio, durante todo 2023, se han comercializado aproximadamente 401.000 tn de biodiesel para abastecer la demanda al corte, 77.000 tn menos que durante el fatídico año 2020 y un 45% menos que el año pasado», afirma la entidad en el informe.

Y luego agrega: «También se han exportado un total de 150.000 tn hasta el mes de julio, muy lejos del millón de toneladas exportadas a la misma altura del año durante 2012 y 2018 y un 83% menos que el acumulado hasta julio del año pasado. La dinámica de precios no está acompañando al competitivo sector del biodiesel argentino, que supo posicionar a la Argentina entre los principales exportadores de biodiesel del mundo».

Fuente: Clarin.com