Impuesto a las Ganancias: cómo funciona en otros países y cuál es el impacto en los sistemas tributarios

Quienes más estudian sobre temas impositivos en todo el mundo tienen un mantra: el esquema ideal tiene que ser progresivo. Es decir, tiene que pedirle más a quienes más tienen, y menos a quienes menos tienen. El ejemplo más claro de esta premisa es el impuesto a la renta de las personas, que en la Argentina se conoce como Ganancias y está a punto de ser eliminado casi en su totalidad para los trabajadores.

En el mundo, solo cuatro de 170 países relevados en bases de datos tributarios no cobran este impuesto a la renta de las personas: Emiratos Árabes; Omán; Arabia Saudita y Qatar, según datos de Julián Folgar, profesor de finanzas públicas de la UBA y economista del Banco Mundial. “Es de los menos distorsivos y de los más equitativos, y el que mejor captura la capacidad contributiva de las personas”, dice Folgar.

“El concepto de progresividad implica que a medida que se incrementa el ingreso de la persona, la carga tributaria marginalmente es mayor. Es importante porque captura de la mejor manera, la capacidad contributiva de las personas y por ende ayuda a reducir la desigualdad”, sostiene Folgar.

Hay, en primer lugar, una cuestión semántica en la Argentina, señala el economista Isidro Guardarucci, economista de FIEL y profesor de finanzas públicas en la UNLP. “En ningún lado del mundo este impuesto se llama ‘Ganancias’, se llama ‘impuesto a la renta personal’ entendida como sinónimo e ingresos. Eso nos saca de la discusión sobre si el salario es o no ganancia”, puntualiza.

La “normalidad”, coincide con su colega, es gravar el impuesto a la renta personal. En promedio, dice, los países desarrollados recaudan entre ocho y nueve puntos del PIB en impuesto a la renta personal y hasta tres puntos del PBI de renta corporativa (impuesto a las ganancias de sociedades). En la Argentina esos dos ítems están “más o menos empatados”, recuerda.

“Mucho más de la renta corporativa no podés recaudar porque básicamente las empresas se relocalizan y se mueven a otros países. En cuestiones de trabajo las personas son menos móviles y eso es lo que al final del día termina siendo bien progresivo, porque detrás de las corporaciones hay empresas que cobran sus rentas”, explica Guardarucci.

La Argentina tendrá uno de los mínimos de Ganancias más altos de América Latina

“La modificación en curso de aprobación es contraria a la igualdad y a la progresividad, beneficiando casi con exclusividad a los empleados en relación de dependencia del sector público o privado, especialmente a los que tienen sueldos muy altos”, suma la tributarista Fernanda Laiún, y agrega que, además, genera una desventaja para quienes trabajan de manera independiente.

“No hay cómo explicar que el impuesto que el mundo se preocupa por cobrar a todos sus ciudadanos y empresas, aquí se elimina o minimiza para los empleados dependientes que tienen sueldos muy altos”, dice.

Guardarucci detalla que en Estados Unidos una persona paga el impuesto de renta personal cuando gana alrededor de US$1000 por mes. En la Argentina se está llevando el mínimo no imponible a más de US$2000 por mes (al valor actual del dólar blue).

En la Argentina, y luego de esta reforma, habrá uno de los mínimos no imponibles más altos de la región, apunta Folgar. “Y la orientación de las reformas que se han dado en la región es bastante unánime en el sentido de que lo ideal siempre es tratar de tener una base lo más amplia posible, acompañado de una estructura de alícuotas y escalas que sea lo más suavizado posible”, agrega, y subraya que la gran dificultad en la Argentina es que las variables se fijan en términos nominales que requerirían actualizaciones permanentes, por lo que se suma un factor extra.

Lo deseable, coinciden los economistas, hubiese sido ampliar la base. “Eso es algo bien deseable y donde la inflación te podría ayudar -suma Guardarucci-. Pero esto no tiene que hacerte caer en que después las escalas sean tan chiquitas que una persona, en cuanto empieza a pagar, cobra apenas más y termina pagando la alícuota máxima”. Ese tipo de distorsiones, dice, son las que generan “incentivos perversos” y son “aberraciones muy propias de ir atajando con parches y no con una visión integral”, completa.

Fuente: TN – Todo Noticias