Justicia norirlandesa condena papel del ejército británico en tiroteos de «inocentes» en 1971

La justicia de Irlanda del Norte condenó el martes el uso excesivo de la fuerza por parte del ejército británico en una serie de tiroteos ocurridos en 1971 durante el conflicto norirlandés que dejaron 10 muertos en Belfast.

«Todos los fallecidos en esta serie de investigaciones eran totalmente inocentes de cualquier delito», afirmó la juez Siobhan Keegan, tras investigar los tiroteos ocurridos en Ballymurphy, al oeste de Belfast, entre el 9 y el 11 de agosto de 1971, en un procedimiento civil que no designa ni adjudica responsabilidades penales.

Las 10 víctimas -entre ellas un sacerdote y una madre de ocho hijos- murieron en el punto álgido del conflicto sectario que durante tres décadas, hasta 1998, enfrentó a católicos republicanos y protestantes unionistas en la región británica de Irlanda del Norte.

La investigación realizada por Keegan determinó que todos menos uno fueron abatidos por soldados británicos, enviados a la provincia en misión de paz en 1969.

En el caso restante, la magistrada no pudo llegar a una «conclusión definitiva» sobre quién efectuó el disparo mortal, según el resumen de su investigación.

Keegan dividió las 10 muertes en cinco investigaciones y emitió varios veredictos, entre ellos que no había «ninguna prueba convincente (…) para justificar los disparos» y que «el ejército no proporcionó ninguna justificación» a este uso «claramente desproporcionado» de la fuerza.

En el caso de uno de los hombres, la juez denunció también «como escandalosa la inadecuación de la investigación original», según el sumario.

– «Enorme alivio» para las familias –

Sus conclusiones «supondrán un enorme alivio (…) para las familias que han sostenido durante décadas que sus seres queridos eran inocentes y sus asesinatos injustificados», afirmó en un comunicado el ministerio de Relaciones Exteriores de la vecina República de Irlanda.

Los familiares de las víctimas presentes en la sala estallaron en aplausos tras cada uno de los cinco veredictos de Keegan, pronunciados a lo largo de tres horas.

Decenas de familiares habían llegado al tribunal a primera hora, blandiendo las fotos de sus seres queridos y con camisetas con sus retratos.

«Han pasado 50 años», dijo a la AFP Joan Connolly, de 63 años, hija de una de las muertas, con lágrimas en los ojos.

«Esto ha destruido nuestras vidas, realmente lo ha hecho. Pero hoy tenemos justicia, tenemos paz. Hemos limpiado el nombre de mi madre», dijo.

Eileen McKeown perdió a su padre en los tiroteos de Ballymurphy. «Mi madre murió sabiendo que él era inocente pero sin que se hiciera justicia. He perdido a cuatro hermanos por esto, por el estrés y el trauma que tuvieron que vivir», afirmó.

«Mi hermano Joe estaba con mi padre cuando le dispararon. Vivió con la culpa del superviviente durante años por el hecho de haber dejado a su padre», agregó entre los testimonios de numerosos familiares de las víctimas.

La cuestión de la intervención en el conflicto norirlandés por el ejército británico, responsables de unas 300 muertes durante las operaciones que terminaron oficialmente en 2007, según el índice Sutton elaborado por la Universidad del Ulster, sigue siendo especialmente delicada en el Reino Unido.

La semana pasada, dos exsoldados británicos fueron absueltos del asesinato de un miembro del grupo armado republicano IRA en 1972, tras un juicio cuya celebración enfureció a militares en activo y retirados en un contexto de tensiones comunitarias reavivadas por el Brexit.

El gobierno británico de Boris Johnson ha prometido legislar para impedir nuevos juicios «vejatorios» contra militares del Reino Unido por infracciones cometidas durante el conflicto norirlandés, lo que enfureció al gobierno irlandés.

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Fuente: Infobae