Colapinto exigió el Alpine hasta el límite pero largará 15° en Japón

El piloto argentino superó el corte de Q1 con lo justo y cayó en Q2, a 0.753 segundos de su compañero Pierre Gasly. El desequilibrio del A526 fue la constante de todo el fin de semana en Suzuka.

Franco Colapinto llegó a la clasificación del Gran Premio de Japón con la mochila cargada de dudas y se fue con la confirmación de que el fin de semana en Suzuka no iba a ser el que soñaba. El pilarense de 22 años logró meterse en Q2 por cuarta vez en lo que va de la temporada 2026, pero ahí terminó su historia. El desequilibrio que lo persiguió en los dos días previos de entrenamiento volvió a aparecer en el momento crucial y terminó 15° en la grilla de largada del domingo.

El problema con el Alpine A526 no era nuevo ni sorpresivo. El propio Colapinto lo había definido sin rodeos al término de sus radios con el ingeniero de pista: “La parte trasera está fatal. Subviraje y sobreviraje enormes”. En la primera jornada, el inconveniente era el tren delantero, el mismo que había sufrido el equipo en las curvas rápidas de Australia. Los ingenieros trabajaron durante la noche del viernes para corregirlo, y lo lograron, pero como suele ocurrir en el automovilismo, tapar un agujero a veces abre otro: la mejora adelante vino acompañada de inestabilidad atrás.

En la Q1, el bonaerense marcó 1:30.931 en su segundo y definitivo intento, tiempo que le alcanzó para superar al Williams de Alex Albon pero no al de Carlos Sainz, quien literalmente sacó agua de las piedras para clasificarse 15°. Lo que terminó salvando a Colapinto fue la floja actuación de Oliver Bearman, quien quedó 18° y le cedió el paso al argentino. La diferencia con Gasly en ese segmento fue de 0.347 segundos.

La Q2 contó otra historia. Pierre Gasly, claramente más cómodo con el auto, se lucía marcando tiempos que lo llevaban a la Q3, mientras Colapinto peleaba en el límite. En su primer intento bajó por primera vez en el fin de semana de 1:31, marcando 1:30.877. Fue una señal alentadora. Pero el segundo intento, el definitivo, apenas llegó a 1:30.627, tiempo insuficiente. Quedó eliminado a más de medio segundo del corte. La diferencia con Gasly en ese segmento fue de 0.753 segundos, casi ocho décimas que grafican perfectamente la brecha que existe entre los dos pilotos de Alpine en Suzuka.

Colapinto fue honesto, como es su costumbre. No buscó excusas ni eludió la realidad: el fin de semana no estuvo a la altura. Sin embargo, mantuvo la esperanza puesta en la carrera del domingo, donde históricamente el ritmo del Alpine mejora respecto a los tiempos de clasificación. Suzuka, con sus sectores de alta velocidad, evidenció las debilidades del A526 que en el trazo más lento de Shanghái habían permanecido más ocultas.

El objetivo para Colapinto en la carrera es claro: largar bien, meterse en la lucha del pelotón medio y escalar posiciones. El español Sainz estará a su lado nuevamente, una rivalidad que va tomando forma carrera a carrera: en Australia el argentino fue el ganador del duelo, en China fue al revés. Japón será el tercer capítulo.

Más allá del resultado puntual, hay algo que el piloto de Pilar sí hizo bien en la clasificación: fue mejorando sus tiempos en cada salida a lo largo de todo el fin de semana. Nunca bajó el nivel ni se rindió ante las dificultades técnicas. Esa constancia, ese “laburar” que el propio Colapinto repite como un mantra, es lo que lo tiene en la Fórmula 1 y lo que tarde o temprano terminará dando frutos. Suzuka, esta vez, no fue la fecha. La remontada del domingo es la siguiente oportunidad.

Lo que viene después tampoco da demasiado respiro: el Gran Premio de Japón cierra un ciclo antes de cinco semanas sin actividad en la F1, luego de que se confirmara la suspensión de las citas de Baréin y Arabia Saudita. Eso convierte la carrera del domingo en un trampolín emocional importante para llegar bien parado al siguiente capítulo de la temporada.

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