Tiroteo en la Escuela N°40 de San Cristóbal: un alumno de 15 años mató a otro e hirió a ocho compañeros

Un adolescente ingresó armado con una escopeta oculta en un estuche de guitarra y disparó durante el izamiento de la bandera. El agresor fue reducido por un asistente escolar y detenido por la Policía. Al ser introducido al patrullero, se habría reído.

Un hecho de extrema violencia conmocionó este lunes a la comunidad educativa de San Cristóbal, ciudad ubicada a unos 180 kilómetros de la capital santafesina: un alumno de 15 años ingresó armado a la Escuela N°40 “Mariano Moreno” y mató a un compañero de 13. Otros ocho estudiantes resultaron heridos en el ataque, perpetrado mientras el alumnado aguardaba en el patio para el izamiento de la bandera al inicio de la jornada escolar.

La víctima fatal fue identificada por las autoridades provinciales como Ian Cabrera, de 13 años. El agresor, identificado como G.C., fue reducido en el lugar y puesto a disposición de la Justicia. El fiscal a cargo de la causa es Mauricio Espinoza.

Cómo ocurrió el ataque

Según la reconstrucción de los hechos, el atacante habría ocultado la escopeta dentro de un estuche de guitarra para ingresar al establecimiento sin despertar sospechas. Una vez dentro, se dirigió al baño del primer piso, donde preparó el arma. Luego bajó al patio y, en medio del acto del izamiento de la bandera, comenzó a disparar.

Un compañero que presenció la escena relató que el agresor gritó “sorpresa” antes de abrir fuego. Según ese mismo testimonio, el joven habría tenido un objetivo inicial específico —un grupo de amigos— pero al no encontrarlos comenzó a disparar de manera indiscriminada. En total realizó entre cuatro y cinco disparos.

El caos se apoderó del establecimiento. Decenas de alumnos huyeron en desbandada; varios saltaron por ventanas y rompieron vidrios al intentar escapar, lo que provocó cortes y politraumatismos adicionales entre los estudiantes.

La detención y la reacción del agresor

El ataque fue frenado gracias a la intervención de un asistente escolar que se abalanzó sobre el tirador, lo tomó del cuello y logró quitarle el arma. Cuando fue desarmado, el adolescente intentó escapar corriendo. Minutos después, la Policía lo detuvo y lo introdujo en un patrullero. Según el testimonio de un compañero presente, al ser aprehendido el joven se habría reído y declarado que quería matar a toda la escuela.

Las pericias realizadas en el lugar confirmaron que G.C. fue el autor de los disparos: el dermotest practicado sobre sus manos arrojó resultado positivo, y en el baño del primer piso se hallaron cartuchos de escopeta.

Estado de los heridos

De los ocho estudiantes heridos, seis permanecieron en el hospital local de San Cristóbal con heridas superficiales y en estado estable. Los otros dos fueron derivados al Hospital Regional “Dr. Jaime Ferré” de Rafaela. Uno de ellos, un varón de 13 años, ingresó con código rojo tras recibir perdigones en la región frontal y el tórax; aunque logró estabilizarse, fue luego trasladado al Hospital Alassia de Santa Fe capital para atención de mayor complejidad. El segundo, de 15 años, presentó heridas leves en un brazo y en el tórax.

El perfil del agresor según quienes lo conocían

Compañeros del agresor describieron a G.C. como un chico callado, respetuoso y buen alumno, lo que profundizó la perplejidad entre quienes lo conocían. Uno de sus amigos más cercanos señaló que en los días previos al ataque lo había notado diferente, con un comportamiento que no era el habitual en él. No trascendieron antecedentes disciplinarios registrados en el sistema educativo.

El ministro de Educación provincial, José Goity, confirmó que el joven no tenía historial de violencia en ninguno de los niveles escolares por los que transitó. Sin embargo, su par de Justicia y Seguridad, Pablo Coccocioni, indicó que el atacante atravesaba una situación familiar de alta complejidad, que habría afectado especialmente a su madre.

Según vecinos del barrio, G.C. solía acompañar a su padre en salidas de caza, lo que explicaría su familiaridad con el uso de armas de fuego. La escopeta utilizada en el ataque no era de su propiedad; la investigación avanza para determinar la procedencia del arma.

Advertencias previas que no fueron atendidas

Trascendió que, al menos en una oportunidad, el agresor habría amenazado dentro del aula con que “iban a morir todos”. El comentario no fue tomado en serio en su momento. La revelación abre interrogantes sobre los protocolos de detección temprana de conductas de alerta en los establecimientos educativos.

Reacción institucional y contexto

El gobernador Maximiliano Pullaro envió una comitiva de ministros a San Cristóbal para encabezar la conferencia de prensa y coordinar la respuesta oficial. Equipos de Salud Mental de la provincia se desplegaron en ambos hospitales que recibieron heridos para brindar contención a estudiantes y familiares.

El intendente de San Cristóbal, Marcelo Andreychuk, advirtió que desde hace tiempo viene denunciando el aumento de la violencia en las instituciones escolares y reclamando mayores recursos a la provincia, también en materia de prevención del consumo de drogas.

El Club Atlético Independiente de San Cristóbal, donde Ian Cabrera jugaba al fútbol, decretó luto y suspendió todas sus actividades del día.

El caso pone fin a más de dos décadas sin ataques con víctimas fatales entre alumnos en Argentina. El último antecedente de esas características había ocurrido en 2004, en Carmen de Patagones, provincia de Buenos Aires.

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