La industria automotriz argentina atraviesa una etapa de mayor tensión, con una caída sostenida de la producción y de las ventas internas, en un escenario de retracción del mercado y creciente presión competitiva dentro del Mercosur. A la debilidad de la demanda se suma la preocupación empresaria por la pérdida de competitividad frente al avance de fabricantes chinos que consolidan posiciones en Brasil.
En ese contexto, Stellantis anunció la paralización total de su planta de El Palomar, en la provincia de Buenos Aires, hasta el 2 de marzo de 2026. La medida afecta la producción de modelos Peugeot —208, 2008 y Partner— y del Citroën Berlingo. Según informó la compañía, la decisión responde a la necesidad de adecuar el ritmo de fabricación a la dinámica actual del mercado, luego de siete meses consecutivos de retroceso en la actividad sectorial. Durante el período de inactividad, los trabajadores percibirán el 70% de sus salarios. La empresa indicó que no están previstas modificaciones estructurales ni despidos, aunque la suspensión impacta en la red de proveedores y en las economías locales vinculadas a la planta. Se trata de la segunda interrupción en pocos meses, tras un paro de un mes en diciembre de 2025.
Los datos sectoriales reflejan un deterioro significativo. En enero de 2026, la producción registró una caída superior al 20% frente a diciembre y cercana al 30% en comparación interanual con enero de 2025, lo que configura el inicio de año más débil desde 2020. Referentes de la industria advierten que la persistencia de altos costos impositivos y laborales limita la competitividad exportadora, especialmente hacia Brasil, principal destino de los vehículos argentinos.
En paralelo, fabricantes chinos como BYD, Chery, Great Wall Motors y Geely avanzan en la región con esquemas de ensamblaje en Brasil y mayores niveles de integración local. Bajo el régimen del Mercosur —en particular el Acuerdo de Complementación Económica N.º 14— estas compañías podrían exportar al mercado argentino con beneficios arancelarios si alcanzan los requisitos mínimos de contenido regional. En algunos esquemas de producción (SKD/CKD), el porcentaje exigido sería significativamente menor al que enfrentan las terminales radicadas en Argentina, lo que, según actores del sector, genera asimetrías competitivas.
El escenario se ve agravado por antecedentes recientes en la cadena industrial. El cierre de la fábrica de neumáticos Fate, que implicó la pérdida de 920 empleos, fue atribuido por fuentes empresarias a la imposibilidad de competir con importaciones a menor costo en un contexto de restricciones cambiarias, presión tributaria y contracción de la demanda.
Desde el sector automotor insisten en que la apertura comercial y la competencia regional son factores estructurales del mercado, pero plantean la necesidad de condiciones fiscales y regulatorias homogéneas para sostener la producción local y preservar el empleo industrial.