Presión inflacionaria y salarios en desventaja
Abril arranca con un patrón que ya se volvió costumbre: los gastos fijos suben por fórmula, por resolución o por el mercado, mientras los salarios quedan sujetos a una pauta oficial que no alcanza a cubrir la inflación del mes anterior. El resultado es una pinza que aprieta mes a mes: los servicios ajustan sin techo y el ingreso tiene uno impuesto desde Hacienda. Con una proyección de inflación del 3% para marzo, cualquier trabajador que acepte la pauta oficial pierde poder adquisitivo antes de que le lleguen las facturas de abril.
Transporte y combustibles: el primer impacto en el bolsillo
El golpe más inmediato lo siente quien viaja en el AMBA. Desde el 1° de abril, el boleto mínimo en el Gran Buenos Aires sube de $832,57 a $873,37, resultado de aplicar la inflación de febrero más un 2% adicional según la fórmula vigente. En la Ciudad de Buenos Aires los valores arrancan desde $715,26 según la distancia recorrida. No es el único ajuste del transporte: los combustibles acumulan alrededor de un 20% de suba desde el inicio del conflicto en Medio Oriente, con la nafta súper ya por encima de los $2.000 el litro en varias estaciones de la Capital. Quien use el auto o dependa del colectivo siente el impacto de ambos lados.
Alquileres, tarifas y paritarias: el ajuste que no da respiro
Los alquileres son el otro sacudón del mes. Los contratos anuales que todavía se rigen por la ley anterior ajustan un 33,3% por el Índice de Contratos de Locación; los firmados bajo la nueva ley de desregulación trepan un 47,6% con la fórmula Casa Propia. Son cifras anuales prorrateadas, pero el impacto se percibe de un solo golpe el día del vencimiento. A eso se suma la medicina prepaga, con una suba del 2,9% en cuotas y copagos —tomando como referencia el IPC de febrero del INDEC— que parece moderada hasta que se recuerda que es el cuarto ajuste consecutivo del año. El agua sube un 4% como parte del esquema gradual iniciado en enero, y la electricidad puede incrementarse hasta un 17% según el nivel de consumo y el tipo de subsidio. En ese contexto, las paritarias ofrecen poco abrigo: empleados de comercio cerró un 5% en tres cuotas entre abril y junio más un bono de $120.000, mientras la Secretaría de Trabajo dejó en claro que no homologará ningún acuerdo que supere el 2% mensual. La pauta opera como un techo en todas las mesas de negociación, y con la inflación corriendo por encima, la pérdida de poder adquisitivo está incorporada al diseño.
