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El congreso del Partido Comunista de Vietnam arranca este lunes en Hanói, una oportunidad para renovar a los dirigentes del país y definir sus orientaciones para los próximos cinco años, en un contexto de aumento de la represión contra la oposición y de tensiones con Washington y Pekín.

Reunidos hasta el 2 de febrero bajo grandes retratos de Ho Chi Minh, Marx y Lenin, 1.600 delegados elegirán al secretario general del Partido Comunista de Vietnam (PCV), al presidente de la República, al primer ministro y al presidente de la Asamblea Nacional, los cuatro pilares del régimen.

Normalmente todas las decisiones se toman antes del congreso, que se celebra cada cinco años. Pero en Vietnam, donde los medios están totalmente controlados por el PCV –en el poder desde el final de la guerra en 1975– el público no tiene acceso a las negociaciones.

Los analistas apuestan por la continuidad, a diferencia del último congreso de 2016, en el que se enfrentaron la vieja guardia y los reformistas.

Nguyen Phu Trong, un conservador de 76 años favorable a China, podría ejercer un tercer mandato como secretario general del PCV y continuar con su campaña anticorrupción, que le ha permitido limpiar las filas del partido, el ejército y la policía.

Por otro lado, Nguyen Phu Trong dejaría el cargo de presidente en favor del actual primer ministro, Nguyen Xuan Phuc, de 66 años, bien considerado por su gestión de la pandemia de coronavirus y su balance económico.

En los meses anteriores a las grandes ceremonias del Partido Comunista, las autoridades suelen intensificar la represión y este decimotercer congreso no será una excepción.

A principios de enero, tres periodistas fueron condenados a penas de entre 11 y 15 años de cárcel por criticar al régimen.

El número de presos políticos se ha duplicado desde 2016, pasando de 84 a 170, según Amnistía Internacional.

“El país se abre cada vez más al comercio mundial, pero las puertas de sus cárceles se cierran sobre un número cada vez mayor de ciudadanos pacíficos”, afirmó Yamini Mishra, directora regional del programa de Asia-Pacífico de la oenegé.

Según Le Cong Dinh, exabogado de derechos humanos, la inacción y el silencio de la comunidad internacional animan al régimen a aumentar la coacción.

Buenos resultados económicos 

Las perspectivas económicas estarán en el centro de los debates del congreso.

El país registró un crecimiento del 2,9% en 2020, el más bajo en dos décadas, pero que sigue siendo muy sólido frente a una economía mundial en recesión por la crisis del coronavirus.

Las cuarentenas masivas, el rastreo de contactos a gran escala y el estricto control de movimientos permitieron a Vietnam controlar la pandemia, con menos de 1.600 casos registrados y 35 muertes, y mantener así sus fábricas abiertas la mayor parte del tiempo.

El país también se ha beneficiado de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, que reorientó el comercio mundial y se está convirtiendo en un importante centro tecnológico.

Sin embargo Vietnam todavía tiene que equilibrar sus relaciones con Pekín y Washington, en un contexto de tensiones con las dos grandes potencias.

Estados Unidos acusó recientemente a Vietnam de devaluar deliberadamente su moneda frente al dólar para obtener una ventaja comercial injusta.

Washington aún no ha impuesto ninguna sanción al país y la administración Biden tendrá que decidir.

Por otra parte Vietnam sigue siendo muy dependiente de China, la mayor fuente de materiales y equipamiento para su próspera industria manufacturera.

Pero hay muchos desacuerdos sobre la zona estratégica del Mar de China Meridional, donde Pekín acentúa sus reivindicaciones desplegando buques de guerra y estableciendo puestos de avanzada, para disgusto de Hanói.

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Fuente: Infobae