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Análisis de imágenes del ARA San Juan: Estiman que chocó con el fondo del mar y le entró agua por tres agujeros

La implosión del submarino ARA San Juan habría sido causada por “tres ingresos de agua de mar”. según surge de un primer análisis de las imágenes. El buque habría chocado con el fondo del mar.

El análisis fue realizado por el capitán de fragata, ingeniero y ex jefe de inmersión del submarino San Juan, Horacio Tobías observando las primeras fotos que se tienen del buque en el fondo del mar.

La Secretaria de Gestión Presupuestaria y Control del Ministerio de Defensa, Graciela Villata, estimó que las 67 mil fotos que tomó el robot submarino llegarán “por valija diplomática”, y entonces podrán hacerse más precisiones.

Según el diario Clarín, Tobías estimó que por la foto difundida “la vela (torreta) se ve desprendida y casi intacta sin un bollo” y al lado se observa el “quinto cojinete del periscopio de ataque”. En el caso de que dentro de la vela esté arrancada “la garita de escape” -que se une al casco resistente- se habría producido un “agujero terrible”.

El análisis se basa en la hipótesis de que el casco resistente del submarino estaría entero, situación que recién se verificará cuando lleguen las demás fotos. La foto de la proa del submarino muestra que le faltan las chapas de los seis tubos lanza torpedos (TLT, en la jerga marina). Tobías dijo que se ve en la foto que “le faltan los tanques de lastre de proa 3 y 4, el sonar y el ancla. Supongo que todo desapareció cuando la proa habría chocado primero contra el lecho marino”.

Dentro del tanque de lastre se transportan 15 botellas de aire comprimido de 265 litros cada una que puede ser una de las que vio el padre de una de las víctimas, Luis Tagliapietra, el sábado a bordo del Seabed. Se supone que el San Juan no llevaba torpedos de guerra pero sí los “Dummi” que son una réplica de hierro para que la tripulación practique la carga y descarga. En principio, en la proa falta la puerta externa que podría haber sido un segundo ingreso del agua. “Por otros primeros indicios, se puede presumir que en la caída primero pegó con la proa en el hecho marino”, dijo Tobías.

El tercer ingreso de agua pudo haber sido por la llamada “bocina” de la popa por donde sale el eje de la hélice. La “bocina” es un sello hidráulico que evita que entre el agua. La hélice se encontró clavada en el fondo del mar y a varios metros del casco resistente. Está ubicada en la parte cónica del submarino y rodeada por una chapa llamada “cola de pato”. Para Tobías la implosión arrancó el eje y por allí también habría entrado agua de mar.

En definitiva, Tobías estimó que tiene tres agujeros y que por allí habrían entrado unas 20 mil toneladas de agua. Así al peso del submarino, 2.300 toneladas, habría que sumarse el agua que tiene el interior lo que daría unas 22.300 toneladas de peso. Para Tobías el peso total, la profundidad y la turbulencia del agua hacen “técnicamente imposible reflotarlo” a través de la técnica del izado. También descartó la técnica de llenar de aire nuevamente sus tanques para reflotarlo.